Artículos de fe

ARTICULOS DE FE

 

Las Sagradas Escrituras

 

Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados y que es tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios por Autor, por objeto la salvación, y por contenido la verdad sin mezcla ninguna de error, que revela los principios según los cuales Dios nos juzgará; siendo por lo mismo, y habiendo de serlo hasta la consumación de los siglos, centro verdadero de la unión cristiana, norma suprema a la cual se debe sujetar todo juicio que se forme de la conducta, las creencias y las opiniones humanas.

Por la Santa Biblia queremos decir la colección de los 66 libros, desde Génesis hasta Apocalipsis, los que originalmente escritos no sólo contiene y transmite la Palabra de Dios, sino que es la misma Palabra de Dios completa.

Por inspiración, queremos decir que los libros de la Biblia fueron escritos por santos hombres de la antigüedad de manera en que fueron movidos por el Espíritu Santo, en manera tan definida que sus escritos fueron sobrenaturales y verbalmente inspirados y libres de todo error, como ningún otro escrito ha sido o será jamás inspirado.

II Timoteo 3:16; 1 Pedro 1:23; II Pedro 1:20-21; Salmo 19:7-11, 119:105, 119:160, 119:140, 119:89; Hechos 28:25; Lucas 24:25-27, 24:44-45, 16:31; Juan 12:48, 5:39; Isaías 8:20; Efesios 6:17; Romanos 15:4.

 

Artículo 2

 El Dios Verdadero

 

Creemos que las Escrituras enseñan que hay un solo Dios viviente y verdadero y solamente éste; Espíritu infinito e inteligente; cuyo nombre es JEHOVÁ, Hacedor y Arbitro Supremo del cielo y de la tierra, indeciblemente glorioso en santidad, y merecedor de toda honra, confianza y amor posibles; que en la unidad de la Divinidad existen tres personas que son: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; iguales éstos en toda perfección divina, desempeñan oficios distintos, pero armonizan, en la gran obra de la redención.

Juan 4:24; 15:26; Salmos 83:18; 147:5; Hebreos 3:4; Romanos 1:20; Jeremías 10:10; 2:12-13: Mateo 28:19; I Corintios 12:4-6.

 

Artículo 3

 

El Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es una persona divina igual que Dios el Padre y Dios el Hijo y de la misma naturaleza; que Él fue activo en la creación; que con relación al mundo incrédulo El sujeta al Diablo hasta que el propósito de Dios es cumplido; que Él da convicción de pecado, discernimiento y justicia; que Él testifica de la verdad del Evangelio en predicación y testimonio; que Él as la causa del Nuevo Nacimiento: que Él sella, dota, guía, enseña, da testimonio, santifica y ayuda al creyente.

NOTA: Reconocemos y creemos que la Biblia enseña que al momento de recibir a Cristo, la persona es bautizada por el Espíritu Santo en unión en el cuerpo de Cristo, la iglesia; que NO es una segunda obra o bendición del Mismo que se debe buscar, y que es distinto de la llenura del Espíritu Santo en la vida del creyente.  1 Corintios 12:13; Efesios 5:18; Gálatas 5:22-23

 Juan 14:16-18; Mateo 28:19; Hebreos 9:14; Juan 14:26; 16:8-11; 15:25-27; 16:10; Hechos 11:16; 5:30-32; Efesios 1:13-14; Romanos 8:14; 8:26-27; Lucas 3:16; 24:49; Mateo 3:11; Lucas 1:35; II Tesalonicenses 2:3-8; I Pedro 1:2.

 

Artículo 4

 El Diablo o Satanás

Creemos que Satanás fue una vez santo y gozó honores celestiales; pero que por orgullo y ambición de ser como el Omnipotente, cayó y llevó con él una multitud de ángeles; que él es ahora el príncipe maligno del poder del aire y el impío dios de este mundo. Nosotros le tenemos como el más grande tentador del hombre, el autor de las falsas religiones, la fuente de poder de la presente apostasía, el señor del anticristo, el autor de todos los poderes de las tinieblas, por lo que está destinado a una derrota total en las manos del mismo Hijos de Dios y a la sentencia de una eterna perdición en el lago de fuego, el lugar preparado para él y sus ángeles.

Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:14-17; Apocalipsis 12:9, 13:13-14, 19:11; 16:20; 12:7-9; 20:10, 14; Judas 6; II Pedro 2:4-9; Efesios 2:2; Juan 14:30; I Tesalonicenses 3:5; Mateo 4:1-4, 13:39, 25:41.; I Pedro 5:8; Lucas 23:3-4.

 

Artículo 5

 La Creación

Creemos en que los acontecimientos narrados en el libro de Génesis son verdad, los cuales deben ser tomados literalmente y no alegóricamente o figurativamente; que el hombre fue creado directamente a la imagen y semejanza de Dios; que la creación del hombre no fue un asunto de evolución o cambios evolucionarios de especies o desarrollo a través de interminables períodos de tiempo, de las más elevadas formas; que toda la vida animal y vegetal fue creada directamente y Dios ha establecido leyes que ellas se reproducirían únicamente en su propia especie. Creemos que Dios fue el Creador.

Génesis 1:1,11, 24, 26-27, 2:21-23;  Éxodo 20:11; Hechos 17:23-26; Colosenses 1:16-17; Hebreos 11:13; Apocalipsis 10:6; Romanos 1:20; Jeremías 20:12; Nehemías 9:6; Juan 1:3

 

Artículo 6

 La Caída del Hombre

Creemos que las Escrituras enseñan que el hombre fue creado en santidad sujeto a la ley de su Hacedor; pero por transgresión voluntaria cayó de aquel estado santo y feliz; por cuya causa todo el género humano es ahora pecador, no por fuerza sino por su voluntad; hallándose por naturaleza enteramente desprovisto de la santidad que requiere la ley de Dios, positivamente inclinado a lo malo, y por lo mismo bajo justa condenación, sin defensa ni disculpa que le valga.

Génesis 1:27, 31. 2:16, 3:6-24; Eclesiastés 7:29; Ezequiel 2:3, 18:19-20; Salmos 51:5; Hechos 17:26; Romanos 1:20, 3:20; 5:12, 15-19; Efesios 2:3, Gálatas 3:22; Juan 3:6

 

Artículo 7

 El Nacimiento Virginal

             Creemos que Jesucristo fue engendrado del Espíritu Santo de una manera milagrosa; nacido de María, una virgen, como jamás ningún otro hombre nació ni podrá nacer de una mujer y que Él es igualmente el Hijo de Dios y Dios el Hijo.

NOTA: Reconocemos y creemos que la Biblia enseña que María fue una mujer elegida especial por Dios para tal propósito pero todavía siendo pecadora ella; no fue y no es co-redentora ni co-diosa.  Lucas 1:46-47, 8:20-21; Juan 2:3-5

Génesis 3:15; Isaías 7:14; Salmos 2:7; Mateo 1:18-25; Marcos 1:1; Lucas 1:35; Juan 1:14; Gálatas 4:4; I Juan 5:20; I Corintios 15:47.

 

Artículo 8

 La Expiación de los Pecados

Creemos que la salvación de los pecadores es enteramente por gracia a través de la obra mediadora del Hijo de Dios.  El cual por disposición de Su Padre, libremente tomó nuestra naturaleza humana, pero sin pecado, dándole honor a la ley divina con Su obediencia personal y con Su muerte hizo una completa expiación vicaria por nuestros pecados, que Su expiación no consiste en darnos un ejemplo de mártir con Su muerte sino que fue la sustitución voluntaria de Él mismo en lugar del pecador, el Justo muriendo por los injustos; Cristo el Señor llevando nuestros pecados en Su propio cuerpo sobre el madero; que habiéndose levantado literalmente y corporalmente de los muertos, está ahora entronado en los cielos uniendo en Su maravillosa Persona la más tierna compasión con Su perfección divina.  Él es en todo sentido apto para ser el compasivo y suficiente y único Salvador.

Mateo 18:11, Efesios 2:8; Romanos 3:24; Juan 3:16, 10:28; Filipenses 2:7-8; Hechos 2:14, 9:12-15, 7:25, 9:12-15, 15:11; I Corintios 15:3; II Corintios 5:2; II  Juan 2:2, 4:10.

 

Artículo 9

 La Gracia de la Nueva Creación

Creemos que para ser salvo el pecador debe nacer de nuevo, que el nuevo nacimiento es una nueva creación en Cristo Jesús, que es instantánea y no un proceso, que en el nuevo nacimiento el que estaba muerto en transgresiones y pecados es hecho participante de la naturaleza divina y recibe vida eterna el regalo de Dios en forma gratuita; que la nueva creación es llevada a cabo de una manera más allá de lo que podamos entender no por cultura, no por carácter, no por la voluntad del hombre más enteramente y solamente por el Espíritu Santo en conexión con la verdad divina, para asegurar nuestra obediencia voluntaria al evangelio; que su evidencia se manifiesta en los santos frutos de arrepentimiento y fe en la nueva vida.

Juan 1:12-13, 3:3, 6-7; Lucas 5:27; Romanos 6:23; Efesios 2:1, 5:9; Hechos 2:41; I Juan 5:1; II Pedro 1:4; II Corintios 5:19; Colosenses 2:13; Gálatas 5:22.

 

Artículo 10

 El Carácter Gratuito de la Salvación

Creemos que las Escrituras enseñan que el Evangelio y las bendiciones de la salvación son gratuitas y es el deber de todos aceptarlos inmediatamente con fe cordial arrepentimiento y obediencia y que el único obstáculo para la salvación del peor pecador de la tierra es la perversidad de éste y su repulsa voluntaria al Evangelio, repulsa que le acarrea condenación agravada.

Isaías 55:1; Apocalipsis 22:17; Hechos 17:30; Romanos 1:15-17, 16:26; Marcos 1:15; Juan 5:40; Mateo 9:32, 11:20, 23:37; Juan 3:19; Lucas 19:27; II Tesalonicenses 1:18.

 

Artículo 11

 La Justificación

Creemos que las Escrituras enseñan que la justificación es el gran bien que asegura Jesucristo a los que en Cristo Jesús tengan fe; que esta justificación incluye el perdón del pecado, y el don de la vida eterna de acuerdo con los principios de la justicia que de esta justificación exclusivamente mediante la fe en Cristo Jesús y no por consideración de ninguna obras de justicia que hagamos; imputándonos Dios gratuitamente mediante esta fe la justicia perfecta de Cristo.

Creemos que la justificación nos introduce en un estado altamente bienaventurado de paz y favor con Dios y ahora y para siempre hace nuestros todos los demás bienes que hubiéramos necesitado.

I Juan 1:16; Efesios 3:8; Hechos 13:39; Isaías 3:11-12; Zacarías 13:1; Mateo 9:6; Hechos 10:43; Romanos 5:1,9,12,19; 4:23-25; 3:24-26; Juan 2:12.

 

Artículo 12

 La Santificación

Creemos que cada persona en Cristo ya es santificado (o posicionalmente apartada) para salvación eterna en Cristo y para servicio a Él.  Dicha santificación no es la erradicación de la naturaleza adámica que continúa hasta el día de nuestra redención completa en el cielo con Dios mismo.  Sin embargo, Dios ha hecho provisión mediante la muerte de Cristo para que el creyente practique a diario la vida santa conforme a los principios bíblicos.

Romanos 6:6, 11-13; 1 Corintios 1:21; Gálatas 5:16-17; Efesios 4:11-16;

 

Artículo 13

 El Arrepentimiento y la Fe

Creemos que las Escrituras enseñan que son deberes sagrados el arrepentimiento y la fe, y asimismo que son gracias inseparables labradas en el alma por el Espíritu regenerador divino, mediante las cuales, profundamente como también de lo referente al camino de salvación mediante Cristo, nos volvemos hacia Dios sinceramente contritos confesándonos a Él y rogando Su misericordia; cordialmente reconocido a la vez al Señor Jesucristo como Profeta, Sacerdote y Rey nuestro en Quien exclusivamente confiamos en calidad de Salvador único y omnipotente.

Marcos 1:15; Efesios 2:8; I Juan 5:1; Juan 16:8; Hechos 2:38, 3:22-23; 11:18, 16:30-31; Romanos 10:9-11; Hebreos 4:14.

 

Artículo 14

De La Iglesia

Creemos que una iglesia es una congregación local de creyentes bautizados por inmersión, asociados por un pacto de fe y compañerismo en el Evangelio, siendo entendido que dicha iglesia es una ciudadela y promulgadora de la divina y eterna gracia, observando las ordenanzas de Cristo; gobernados por Sus leyes ejerciendo los dones, derechos, y privilegios otorgados en su Palabra; que sus únicos oficiales bíblicos son pastores y diáconos cuyas calificaciones, demandas, y deberes son claramente definidas en las Escrituras. Creemos que la verdadera misión de la iglesia se encuentra en la Gran Comisión. Mateo 28:18-20: Primero, formar discípulos individuales, Segundo: bautizarlos, Tercero: enseñar e instruir como Él nos ha mandado. NO creemos en invertir este orden, nos mantenemos en que la iglesia local tiene el derecho absoluto de ser gobernadora de sí misma, libre de interferencia de cualquier jerarquía de individuos u organización; y que el único superintendente es Cristo por medio del Espíritu Santo, que es escritural para las iglesias cooperar unas con las otras para apoyar la fe y el progreso del Evangelio; que cada iglesia es la sola y única jueza para la medida y método de cooperación. En todo asunto de membresía, reglas, gobierno, disciplina, y benevolencia la voluntad de la iglesia local es definitiva.

Hechos 2:41; 2:42, 6:4-6, 14:23, 15:22, 15:13; 20:17-28; I Corintios 11:2; Efesios 1:22-23, 5:23-24; 4:11; I Corintios 12:4; 8:11, 16:2; 6:1-3; 5:11-13; I Timoteo 3:1-13; Mateo 28:19-20; Colosenses 1:18; I Pedro 5:1-4; Judas 3:4-11; II Corintios 8:23-24; Malaquías 3:10; Levítico 27:32.

 

Artículo 15

El Bautismo Cristiano

Creemos que las Escrituras enseñan que el bautismo cristiano es la  inmersión en agua del que tenga fe en Cristo, hecha en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, a fin de proclamar, mediante bello emblema solemne esta fe en el Salvador crucificado, sepultado, y resucitado, y también el efecto de la misma fe, a saber la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida del fiel, y que el bautismo es requisito previo para la membresía de la iglesia y para participar de la Cena del Señor.

NOTA:  No reconocemos como bautismo bíblico la inmersión practicada en iglesia de diferente fe y orden, por la falta de autoridad eclesiástica en su administración.  Creemos que tanto el bautismo como la Cena del Señor deben administrarse por ministros debidamente ordenados con la aprobación de una iglesia bíblica.

Hechos 2:41-42, 8:36-39, 10:47-48; Mateo 3:5-6, 28:19-20; Juan 3:22-23, 4:1-2; Gálatas 3:27-28; Romanos 6:4; Colosenses 2:12.

 

Artículo 16

 La Cena del Señor

Creemos que las Escrituras enseñan que la Cena del Señor es cierta provisión de pan y fruto de la vid, que representa simbólicamente el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo y que de ella participan los miembros (bautizados por inmersión) de la iglesia reunidos para el efecto conmemorando así la muerte de su Señor, proclamando la fe que le tienen, y su esperanza de vida eterna en virtud de la resurrección de Cristo de entre los muertos; y que debe preceder a su observancia el examen detenido de sí mismo de cada participante.

Lucas 22:19-20; Marcos 14:20-26; Mateo 18:20, 26:27-30; I Corintios 11:26-30; Juan 6:35,54-56.

 

Artículo 17

Los Justos y Los Impíos

Creemos que las Escrituras enseñan que hay diferencia radical y esencial entre los justos y los impíos, que en la estimación de Dios no hay otros justos verdaderos aparte de los regenerados; éstos han sido justificados mediante la fe en Jesucristo y santificados por el Espíritu Santo y que a los hijos de Dios les son impíos y malditos cuantos sigan impenitentes e incrédulos; y que es permanente esta diferencia entre unos y otros, antes de morir y después de la muerte.

Mateo 3:18; Proverbios 10:24, 11:31, 12:26, 14:32; Isaías 5:20, 55:6-7, 57:12; Génesis 28:23; Jeremías 15:29; Eclesiastés 3:17; Hechos 10:34-35; Romanos 1:17,  6:16,18-22; I Juan 2:3-7, 5:19; I Corintios 11:31; I Pedro 4:17-18; Gálatas 3:10; Juan 3:36, 8:21-24; 12:25-26; Salmos 10:4; Lucas 11:23-36; 12: 4-5; 16:25.

 

Artículo 18

 Gobierno Civil

Creemos que las Escrituras enseñan que existe el gobierno civil por disposición divina, para los intereses y el buen orden de la sociedad humana, y que por los magistrados debemos orar honrándolos en conciencia y obedeciéndoles salvo únicamente en las cosas que sean opuestas a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, único Dueño de la conciencia y Rey de los reyes de este mundo.

Romanos 13:1-7, 14:19; Mateo 10:28, 22:21, 23:10; Tito 3:1; I Pedro 2:13; I Timoteo 2:1-8; Hechos 4:18-20, 5:29; Daniel 3:15-18, 6:7-10; Apocalipsis 19:16; Salmos 72:11.

 

Artículo 19

 La Resurrección y Retorno de Cristo y los Eventos Relacionados

Creemos y aceptamos las Sagradas Escrituras en lo que se relaciona a este tema en su valor total.  De la resurrección creemos que Cristo resucitó corporalmente al tercer día, de acuerdo con las Escrituras; que Él solamente es nuestro misericordioso y fiel Sacerdote en lo relacionado con Dios; “que este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así también volverá como le habéis visto ir al cielo.”  Corporalmente, personalmente, y visible, que “los muertos en Cristo resucitarán primero”, que los santos que aún viven, creemos “que todos ciertamente seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta.”  Que “le dará al Señor Dios el trono de David su padre”  y que Cristo reinará mil años en justicia hasta poner a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.

NOTA: La venida del Señor por sus santos vendrá primero, después los 7 años restantes de La Tribulación y Gran Tribulación en la tierra juzgando a Israel y al mundo, y después volverá el Señor Jesucristo con todos sus santos para establecer Su reino literal de mil años.  Finalmente después de los mil años habrá la última guerra con Satanás y los rebeldes y la victoria de Dios sobre ellos;  formará Dios entonces la nueva tierra y nuevos cielos con perpetua paz sin presencia de pecado en la gloria de Dios.

Mateo 24:27-42, 28:6-7; Lucas 1:32, 24:39; Juan 14:3, 20:27, 24:2-7, 51; I Corintios 15:4, 25, 42-44, 51-53; Marcos 16:6, 19; Hechos 1:9-11, 8:1,6, 12:2; I Juan 2:1; Apocalipsis 3:21, 20:1-6; Hebreos 2:1, 17, 5:10, 9:28; I Tesalonicenses 4:16; Filipenses 3:20-21; Isaías 11:4-5; Salmos 72:8.

 

Artículo 20

 La Perseverancia de los Santos

 

Creemos que son verdaderamente creyentes aquellos que perseveran hasta el fin; que su perseverante fidelidad a Cristo es una gran señal que los distingue de los que profesan superficialmente y que la Divina Providencia vela por su bienestar; y que son guardados únicamente por el poder de Dios a través de la fe para salvación eterna.

Juan 8:31-32, 10:28-29; Colosenses 1:21-23; I Juan 2:19; Mateo 13:19-21; Romanos 8:28, 35-39; Salmos 121:3; Hebreos 1:14; I Pedro 1:5; Filipenses 1:6.

 

Artículo 21

 Misiones Mundiales

Creemos que la misión de llevar el Evangelio a todo el mundo y comenzar iglesias es clara e inconfundible y que esta misión fue dada a todas las iglesias.

Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Juan 20:21; Romanos 10:13-15; Hechos 1:8.

 

 Artículo 22

 La Vida Cristiana

Creemos que el creyente debe vivir de manera que no traiga reproche a su Señor y Salvador, y que la separación de todas religiones apóstatas mundanas, pecaminosas, y con placeres mundanos, prácticas y asociaciones no bíblicas es ordenada por Dios.  Además, creemos que Dios llama a todo aquel que ha aceptado a Cristo como su Salvador y Señor a una vida de consagración a Él y esta vida consagrada es el privilegio y deber de cada creyente.

Romanos 6:13, 12:1-2; I Corintios 6:19-20; II Corintios 6:14-18, 7:1; I Juan 2:15-17; II Timoteo 3:15.

 

Artículo 23

 El Ministerio de los Dones Espirituales

Creemos que Dios por medio del Espíritu Santo es la Autoridad Suprema en el repartimiento de dones; reconocemos que los dones milagrosos habían existido en toda plenitud en forma provisora en la iglesia antigua hasta terminar de escribirse las Escrituras y que nunca fueron las únicas señales del llenamiento del Espíritu Santo; los dones de servicio, o los dones no milagrosos, y los oficios de evangelistas, pastores, y maestros son suficientes para el equipamiento completo de los santos hoy en día; creemos que Dios oye y contesta la oración de fe de acuerdo con Su propia voluntad para los enfermos y afligidos.

I Corintios 12:4-11, 13:8-14:1; II Corintios 12:12; Efesios 4:7-12; Juan 15:7; I Juan 5:14-15; Santiago 5:14-16.

 

Artículo 24

 La Gracia de Ofrendar

Escrituralmente, el ofrendar es uno de los fundamentos de nuestra fe.  Somos mandados de traer nuestras ofrendas al Señor de un corazón puro y alegre y dedicado a Dios, que siempre ofrendemos de nuestros primeros frutos por medio del  tesoro de la iglesia local.  Únicamente de esto se sostiene el cumplimiento de la misión dada por el Señor a la iglesia local. Creemos en el diezmo como nos enseño nuestro Padre espiritual despues de la conquista de los Reyes _____, antes que se estableciera la Ley.

Levítico 27:30; Proverbios 3:9-10; Hechos 4:34-36; I Corintios 9:7-14, 16:2; II Corintios 8 & 9.